Los cuarentas

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 Tal vez la onírica nos favoresca con un cielo amplio y una tierra sin bardas, con ojos diáfanos y gargantas de miel, con pieles sin marcas y dedos sin anillos y además con opiniones sin prejuicios y amores sin inocentes... A fin de cuentas, culpables somos todos...
Espero que en la onírica realidad de posar la cabeza en la almohada exista un Goya sin pincel, y una luna sin hada. Rezo, porque en ese infinito poder del fuego se quemen todas las heridas abiertas hasta el punto de que la palabra "cicatriz" exista sólo en los diccionarios de historia antigua.
Sé, que por moverse el río hacia el mar contaminado no es culpable el río, ni el mar. Sé, que hay fuerzas ajenas a todo que nos predisponen en nuestro afán dominador y nos hacemos invencibles cuando torcemos esas tormentas. Qué grande eres, te has dominado! Qué gran virtud. Que prodigio de vida la que se domina a sí misma. Qué Zen!
La hoja permanece en paz entre la tormenta... Permanece en la paz de ser como es, aún cuando la tormenta la lleve y la devuelva y, seguramente, no la retorne igual. 



 "Hay encallamientos peores que la ilusión", escribió Rafael Cadenas.
Hoy me desperté con ese verso amargandome el paladar.
Es que hay palabras que dichas, nos endulzan no sólo el alma, sino físicamente. Hay memorias que, por el contrario, nos dejan una fuerte carga de hiel en la lengua y debajo de ella y alrededor. Este verso, decía, me amaneció en la memoria amargándome el sabor del resto de las palabras que he dicho.
Es que la ilusión lo es todo, no sólo para las putas. También lo es para los niños y para ciertas almas absurdas como la mía. Resulta que habemos quienes a pesar del estrépito de los errores y los amorcitos paradas cortas, conservamos el asombro, la credulidad y la magia de creer...
Cada vez se hace más difícil creer en este mundo de "Hágalo ud mismo" y "Behind the scenes". En este mundo de Youtube y Facebook, la magia, la fantasia.... la de verdad, no la estólida de las peliculitas jolibudenses, va perdiendo espacio ante el descaro. La gente no vive ilusionada. La gente es práctica o sólo ruín. A veces sólo es que están tan jodidas que no son capaces de vivir la maravilla por más de un fin de semana. Y ahí es donde nos descalabramos los pendejos, los ilusos que seguimos apostando a la gente y a su mejor versión...
Por eso me pregunto, una vez más -esta vez más como musitando, ya sin fuerzas- ¿vale la pena entregar el corazón? ¿vale el dolor apostar por la mejor versión de alguien? ¿Será que sólo debemos ver lo que está en frente y omitir el "más allá"?
La gente es plana, prefiere vivir en la superficie de las cosas. El mundo todo está hecho para funcionar de ese modo. ¿Alguien entiende esto que digo? Que levante la mano por favor, y grite!!! ¿Deberé deponer mis armas y entregarme a la trivialidad?. Todo parece decirme que así es mejor, que así tal vez no duela amar. ¿Se puede amar de ese modo?, me pregunto, así, con un amor de horas nocturnas, un amor de fiesta, de despedida, de cumpleaños... 
Yo en verdad no entiendo el vacío.

 

.40 y dos

 Zapatos. Si vas a ser fotógrafo, necesitarás buenos zapatos. Caminarás mucho.
Eso me decía alguien, o lo leí en algún sitio y creo que me lo dijo algún profesor. O lo escuché o qué se yo de dónde salió. Pero salió.
Y lo cierto del caso es que esta cita me ha parecido tan cierta siempre. Y no tanto por lo literal del asunto de los zapatos, que sí, claro, es importante estar cómodo cuando se es fotógrafo. Acaso con cualquier profesión u oficio. Pero la certeza me viene por otro lado: por la paciencia. 
La paciencia la asocio con eso de "caminar mucho". Y con que, a propósito de esas largas caminatas, se necesitará un buen par de zapatos. Es que, verás, en cualquier arte, profesión, etc, es imprescindible la paciencia para alcanzar lo que sea que te propones. Yo nunca fui muy bueno con eso de esperar. Para mí la vida siempre fue movimiento. Y la espera no significaba otra cosa que quietud. 
Que bonito crecer, y notar que mientras dormimos, la tierra se mueve. Que mientras el estoico está de pie, hay un movimiento natural de las cosas, que no se detienen. La vida, esto es, nunca se detiene. No hay manera de tenerla quieta, pues. Esto es sencillo: si haces las cosas que debes hacer, aún cuando duermas, habrá un movimiento que no percibirás sino cuando abras los ojos: es de día!, no sé si me explico.
La determinación lo es todo para conseguir las metas que se plantean. Y la determinación es nada sin paciencia. Parece, pues, que la paciencia es algo así como la bocanada de aire más importante que podemos tomar en el día... y en la vida!



Hay días en que uno se levanta con ganas de fin.
Hay finales que huelen a principio síncopado.
Hay nostalgías que no son sólo un tango.
Hay alemanias y suecias o dinamarcas o americas,
que te hieren igual que bemol desafinado.
Hay errores como haches: mudas en el silencio;
terribles en la sangre escrita.
Hay un yo que me renuncia cada fin de año.

Esta tarde me enteré que ella parió de pie.
Pero ese es otro dolor. Otra costilla rota.

Porque hay deudas peores que el dinero.
Y hay sonrisas místicas en el eco de una cabeza vacía.
Pero no hay solución contra el futuro:

el presente lo aniquila en tardes como éstas.

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